Vía TalCualDigital.com
Las amas de casa sufren
por sus jardines, las mascotas jadean; las ratas están muertas, están secas.
Los pobres que viven en los cerros de Caracas se ahogan, se asfixian, se queman
como los bosques en llama que los rodean. No hay prensa. La esperanza por fin
llegó a la ciudad, está lloviendo, yo sólo salgo a mojarme el rostro porque
necesito afeitarme.
Por:
Abdul Cuervo Rojo

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